Sobre el mirar y el reconocerse. Ése es el centro de una película que paradójicamente utiliza el desplazamiento y lo paralelo para establecer su visión de un Chile for export, pero cuya condición no está dada por aquellas imágenes que se emparentan con lo que se denomina chilenidad, sino más bien con las que develan aquellas grietas de la modernidad tan alejadas de la imagen país que se quiere proyectar.
Esos espejismos de lo chileno, aquí dan paso –con altos grados de humor negro– a una feroz y entrañable sátira social. El film, estructurado en tomas fijas, utilización de primeros y segundos términos dramáticos, inexpresividad cromática y gestual, apunta justamente a mirar hacia adentro de este proceso de extrañamiento, estableciendo una urdimbre en que cada personaje va tejiendo un disfraz que no los salvará de la desnudez, en un juego de apariencias que sólo verá su fin una vez que aprendamos a mirar fijamente el rostro del otro.
Por Raúl Camargo
