Las horas del verano, de Oliver Assayas

Viernes 15 de enero y martes 2 de febrero

Como Truffaut y Godard, Olivier Assayas es un crítico mutado en cineasta que, en años recientes, venía delirando con los efectos identitarios y culturales de la globalización: a veces con emoción rampante (Clean), a veces con desvaríos virtuales (Demonlover). Las horas del verano, nacida de un encargo del Musée D’Orsay, no suelta esa hebra, aunque parezca conservadora. Hélène, madre y abuela, celebra sus 75 años junto a sus nietos y a sus tres hijos: un economista que vive en París, un ejecutivo de una multinacional en China y una diseñadora radicada en EEUU. Luego, al morir, deja un acervo de piezas de arte que siembran la controversia en los herederos. De ahí saldrán algunas preguntas (cuál es la materia de la culpa y cuál la de la pena, qué propósito tiene un “objeto de arte”) planteadas con urgencia, ojo clínico y una sensibilidad se altura.

Pablo Marín