La tensión entre tradición y modernidad expresada en la dicotomía campo-ciudad –tópico habitual del cine latinoamericano– tiene en Huacho un punto de inflexión al establecer una mirada desde adentro, alejada de discursos lastimeros e idealizaciones románticas. Huacho se compone de las cuatro historias individuales de los integrantes de una familia campesina cruzada por el factor económico y los signos de un progreso que a ellos ni siquiera roza, pero del cual forman parte.
Así, cada uno de ellos vivirá un conflicto ligado a una modernidad ya instalada en sus vidas, pero asumida de manera muy distinta. Filmada en el lugar de nacimiento del director e interpretada por actores no profesionales, el film diluye los límites de la habitual representación simbólica del campo en aras de establecer un retrato crudo de un nuevo modo de vida que ve morir aquellos tiempos que se recuerdan ahora solo como viejas historias familiares.
Por Raúl Camargo
