Segunda parte de una trilogía epistolar y confirmación del personal trabajo que viene realizando su directora Tiziana Panizza. Remitente se encuentra en esa zona no definida que está entre el cine y el video, el documento y la poesía, el ensayo y la ficción, y se abre a un diálogo que cruza fronteras geográficas que parte desde lo íntimo-biográfico, pero no se detiene ni se estanca ahí.
Imágenes bucólicas, algo borrosas, como un recuerdo intermitente que vuelve en forma de pensamiento y que se expande desde la escritura cinematográfica.
Por Iván Pinto
