Un vendedor de micro es el protagonista de un documental que no trata sobre la instauración del Transantiago, del sindicalismo, del gobierno o de la empresa privada comiéndose a los más vulnerables.
Trata del uso del lenguaje para conseguir diferentes resultados: que una mujer no esté triste, que el pueblo compre la modernidad como si fuese un chocolate, que el minorista tenga un espacio en el nuevo sistema de transportes. De ese modo, Hervé va alternando situaciones similares, instaladas en diferentes escalas sociales y burocráticas. Entre ironía e impotencia por la constatación de un sistema que se construye enclenque desde sus pilares, se deshilvana una reflexión bastante lúcida sobre el Chile del cambio de milenio y de cómo operan sus políticas y dinámicas sociales, culturales y familiares.
Por Carolina Urrutia
